
domingo, 10 de abril de 2011
jueves, 7 de abril de 2011
Con inclusión de bofetada y toque de trompeta
A ellos les pasó lo que a Gardel, que no hubo ni habrá ninguno que los iguale, no ya que los supere.
Ella no era una “pin up”, una rubia despampanante al uso de la época. Tenía muy buena figura, qué duda cabe, y era muy mona. Lo esencial es que bailaba como una diosa del Olimpo, suponiendo, claro está, que las diosas del Olimpo bailaran.
El era de estatura media, no ya delgado, sino flaco, de rostro anguloso, huesudo, con una sonrisa que le hubiera ido bien a un “clown” de circo, aunque sabido es que los “clowns” son todos muy tristes, por eso beben. El también bailaba como un dios del Olimpo, suponiendo…, etc., etc.
Ella era Ginger Rogers y él Fred Astaire. La escena recogida en el video (ver link) es antológica. Una acabada muestra de la genialidad que caracterizó a esta maravillosa pareja de baile que nos encandiló cuando los vimos la primera vez y siguió encandilándonos todas las veces que los vimos bailar después.
El, ya muy mayor, cuando dejó de bailar, hizo algunos papeles secundarios, de corte dramático. Cuando ella murió yo estaba en un diario e hice su necrológica, recordando que su epitafio debería ser el mismo que el de aquella bailarina de la antigüedad: “Tierra sé leve sobre ella; pesó tan poco sobre ti”.
La escena pertenece a la película Roberta -que luego se llamó “Hard to handle”, cuya traducción del inglés vendría a ser algo así como “Dura de pelar”- dirigida por William A. Seiter en 1935.
Desenfado, alegría, regocijo, chispa, informalidad –el baila en mangas de camisa, con el pantalón atado con una cuerda; ella, con blusa y pantalones- .
Hay un toque de trompeta y una bofetada de guardarropía. Todo esencialmente “cool”. Una de las más divertidas escenas de amor del cine.
Y, desde luego, una genialidad total y aboluta. La excelsitud del arte.
© José Luis Alvarez Fermosel
Link:
http://www.youtube.com/watch?v=UnUfY-URXzA&feature=fvwrel
Ella no era una “pin up”, una rubia despampanante al uso de la época. Tenía muy buena figura, qué duda cabe, y era muy mona. Lo esencial es que bailaba como una diosa del Olimpo, suponiendo, claro está, que las diosas del Olimpo bailaran.
El era de estatura media, no ya delgado, sino flaco, de rostro anguloso, huesudo, con una sonrisa que le hubiera ido bien a un “clown” de circo, aunque sabido es que los “clowns” son todos muy tristes, por eso beben. El también bailaba como un dios del Olimpo, suponiendo…, etc., etc.
Ella era Ginger Rogers y él Fred Astaire. La escena recogida en el video (ver link) es antológica. Una acabada muestra de la genialidad que caracterizó a esta maravillosa pareja de baile que nos encandiló cuando los vimos la primera vez y siguió encandilándonos todas las veces que los vimos bailar después.
El, ya muy mayor, cuando dejó de bailar, hizo algunos papeles secundarios, de corte dramático. Cuando ella murió yo estaba en un diario e hice su necrológica, recordando que su epitafio debería ser el mismo que el de aquella bailarina de la antigüedad: “Tierra sé leve sobre ella; pesó tan poco sobre ti”.
La escena pertenece a la película Roberta -que luego se llamó “Hard to handle”, cuya traducción del inglés vendría a ser algo así como “Dura de pelar”- dirigida por William A. Seiter en 1935.
Desenfado, alegría, regocijo, chispa, informalidad –el baila en mangas de camisa, con el pantalón atado con una cuerda; ella, con blusa y pantalones- .
Hay un toque de trompeta y una bofetada de guardarropía. Todo esencialmente “cool”. Una de las más divertidas escenas de amor del cine.
Y, desde luego, una genialidad total y aboluta. La excelsitud del arte.
© José Luis Alvarez Fermosel
Link:
miércoles, 6 de abril de 2011
Un aire de tango

La relectura en estos días de la novela de Estrázulas, en particular del párrafo transcrito, me trae el recuerdo de la canzoneta Maria Marì, escuchada en todas y cada una de las ciudades de Italia en que estuve en mi época de viajero impenitente.
La hermosa canción de Russo y Di Capua sonaba triste y alegre a la vez; nunca tan bella y tan evocadora como en las callejuelas del Trastevere romano, con su aroma de naranjas y especias y su cruda luz de cuadro de Sorolla.
Lolas, ríen. Cármenes, lloran…
Decía César Gozález-Ruano –el maestro de todos nosotros- en uno de sus magistrales artículos publicado en el ABC de Madrid: Lolas, ríen. Cármenes, lloran. ¿De qué color eran aquellos ojos? ¿De qué calor la fiebre de sus manos? ¿Es posible, Dios mío, que las estatuas tengan temperatura humana?
La cazoneta, el aire de tango nos debieron hacer el mismo efecto a Estrázulas y a mí; y seguramente acudieron a nuestra memoria Lolas que se reían y Cármenes que lloraban y nos hicimos las mismas preguntas que el inolvidable César –sí, he vuelto a citarlo-.
Soy amigo de Enrique Estrázulas desde hace muchos años, casi tantos como los que llevo brujuleando por estas playas.
Nos hemos visto en Buenos Aires, cuando él fungía aquí de diplomático y en su Montevideo natal.
Calle Corrientes. Parque Rodó. La agencia EFE. El diario El Día. Whiskies en el bar Ramos de Buenos Aires, o grapa en aquella taberna de la Ciudad Vieja de Montevideo, con un cartel de toros desprendiéndose a jirones de una de las paredes.
Letras y lentejas
Hace mucho tiempo que no nos vemos. La última vez coincidimos en una cena a la que asistió, entre otra gente, Gil Bertin, director entonces de la Agence France Presse en Argentina. Yo había preparado unas lentejas que, según dijeron todos, me salieron muy ricas.
Fue entonces cuando Enrique me regaló su novela Tango para intelectuales, y me la dedicó. Estrázulas pertenence a una distinguida y tradicional familia uruguaya. Su madre, María Montero Zorrilla de San Martín era nieta del vate patrio Juan Zorrilla de San Martín, autor del poema épico Tabaré, basado en los trágicos amores de una joven española y un mestizo charrúa.
Periodista en El Día de Montevideo, fundador del semanario Brecha, Enrique Estrázulas escribió en publicaciones rioplatenses como El País, La Opinión y Somos e incursionó con fortuna en varios géneros literarios, entre ellos la poesía, el cuento y el ensayo.
Es autor de una veintena de libros. A juicio de la crítica sigue la rica vena tradicional de Felisberto Hernández, continuada después por Mario Benedetti, Mario Levrero y otros.
El párrafo de Tango para intelectuales al que me referí al principio termina diciendo: Pueden haber pasado muchas cosas pero la realidad es que, repentinamente, soy consciente de que nunca estuve del todo en esta plaza, de que siempre estuve merodeando Roma con el pensamiento volado como un nubarrón que se evade hacia las tristes azoteas del sur.
Maria Marì escuchada con ritmo de tango. No se necesita más para que la cometa del recuerdo se remonte por encima de las claraboyas y los viejísimos cielos.
Nota relacionada:
Un mono en invierno
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martes, 5 de abril de 2011
Los peligros de comer fuera
Comer fuera de casa tiene sus riesgos, fundamentalmente cuando uno elige, si está en Buenos Aires, cualquiera de los más de 5000 restaurantes con que cuenta la capital del Plata.
Julieta Cavallaro nos asesora desde Planeta Joy.
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6 claves para detectar un restaurante malo
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lunes, 4 de abril de 2011
¡Cómo está el mundo...!
¡Cómo está el mundo, señor Facundo…!
No recuerdo en qué lugar de los muchos por los que he zascandileado durante mi ajetreada existencia escuché por primera vez esta frase, que si quería decir que el mundo estaba ya cabeza abajo, tenía rigor de verdad.
No hemos levantado la cabeza. Además, perdemos cada vez más el tiempo en gilipolleces, y ustedes perdonen la rotundidad de este taco hispánico.
Las gilipolleces de marras se suceden, una tras otra, con gran celeridad. Lo grave es que muchas de ellas son perniciosas, a pesar de lo cual gozan cada vez de más entusiastas.
Una de las últimas -que verdaderamente enciende el pelo- es el “eyeballing” o ingesta de vodka y otras bebidas alcohólicas a través de los ojos y… otros orificios del cuerpo humano. Esta práctica, reiterada, puede conducir a la ceguera, advirtieron varios especialistas de la salud.
Los “piercings” en la lengua, tan comunes, provocan graves infecciones bucales, según un reciente estudio realizado por un grupo de expertos de la Universidad Médica de Insbruck, en Austria. Además, causan daños en los dientes y en las encías.
Se venden en todas partes como pan caliente los corpiños para hombre que lanzó el diseñador japonés Tatsuko Horikawa, dentro de sus propuestas para la primavera-verano del año pasado, con las que debutó en las jornadas de la moda masculina de París.
Una tendencia muy marcada es la de tener sexo en lugares públicos, filmar el espectáculo y subirlo a Internet. Baños de centros de compras, pizzerías, cybercafés, micros de larga distancia, plazas públicas y la misma calle son los escenarios más elegidos.
Según la sexóloga Sandra Lustgarten, el placer no reside tanto en el acto en sí como en saber que está siendo contemplado por mucha gente.
Entre las seis cervezas más raras del mundo –lleno de cosas raras- se cuentan las de leche, chili, yerba mate y otra que sabe a carne de vaca.
Cambiando de la cerveza a la leche, las autoridades británicas confiscaron recientemente helado elaborado con leche materna en varias heladerías de Londres, en las que se servía en copa de martini, a 14 libras cada uno.
Su venta fue prohibida después de que expertos en sanidad revelaran que su consumo podría ser perjudicial para la salud.
En el momento de escribir me llega la noticia de que en 130 países del mundo acaba de celebrarse otra edición del Día Internacional de Lucha de Almohadas.
No creo que hagan falta comentarios, en esta oportunidad.
© José Luis Alvarez Fermosel
No recuerdo en qué lugar de los muchos por los que he zascandileado durante mi ajetreada existencia escuché por primera vez esta frase, que si quería decir que el mundo estaba ya cabeza abajo, tenía rigor de verdad.
No hemos levantado la cabeza. Además, perdemos cada vez más el tiempo en gilipolleces, y ustedes perdonen la rotundidad de este taco hispánico.
Las gilipolleces de marras se suceden, una tras otra, con gran celeridad. Lo grave es que muchas de ellas son perniciosas, a pesar de lo cual gozan cada vez de más entusiastas.
Una de las últimas -que verdaderamente enciende el pelo- es el “eyeballing” o ingesta de vodka y otras bebidas alcohólicas a través de los ojos y… otros orificios del cuerpo humano. Esta práctica, reiterada, puede conducir a la ceguera, advirtieron varios especialistas de la salud.
Los “piercings” en la lengua, tan comunes, provocan graves infecciones bucales, según un reciente estudio realizado por un grupo de expertos de la Universidad Médica de Insbruck, en Austria. Además, causan daños en los dientes y en las encías.
Se venden en todas partes como pan caliente los corpiños para hombre que lanzó el diseñador japonés Tatsuko Horikawa, dentro de sus propuestas para la primavera-verano del año pasado, con las que debutó en las jornadas de la moda masculina de París.
Una tendencia muy marcada es la de tener sexo en lugares públicos, filmar el espectáculo y subirlo a Internet. Baños de centros de compras, pizzerías, cybercafés, micros de larga distancia, plazas públicas y la misma calle son los escenarios más elegidos.
Según la sexóloga Sandra Lustgarten, el placer no reside tanto en el acto en sí como en saber que está siendo contemplado por mucha gente.
Entre las seis cervezas más raras del mundo –lleno de cosas raras- se cuentan las de leche, chili, yerba mate y otra que sabe a carne de vaca.
Cambiando de la cerveza a la leche, las autoridades británicas confiscaron recientemente helado elaborado con leche materna en varias heladerías de Londres, en las que se servía en copa de martini, a 14 libras cada uno.
Su venta fue prohibida después de que expertos en sanidad revelaran que su consumo podría ser perjudicial para la salud.
En el momento de escribir me llega la noticia de que en 130 países del mundo acaba de celebrarse otra edición del Día Internacional de Lucha de Almohadas.
No creo que hagan falta comentarios, en esta oportunidad.
© José Luis Alvarez Fermosel
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sábado, 2 de abril de 2011
Vigor y vigorexia
"Cuando alimentarme en forma saludable pasa a ser el eje de mi vida, y dejo a un lado placeres, pareja, amigos, salidas, descanso y restaurantes para seguir con esta metarreligión, ése es un síntoma de que comer saludable se ha convertido en una obsesión, lo que también puede ser considerado un trastorno de la conducta alimentaria", dijo a LA NACION la doctora Mónica Katz, directora de la carrera de médico especialista en nutrición con orientación en obesidad de la Universidad Favaloro.
Hay más información, y muy interesante, en la nota relacionada que escribió Sebastián A. Ríos para el diario La Nación de Buenos Aires.
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Notas relacionadas:
Cuando la obsesión por el cuidado de la salud enferma
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viernes, 1 de abril de 2011
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