Por mirar el otoñoperdía el tren del verano.Usaba el corazón en la corbata.Se subía a una nube,cuando todos bajaban.
Su madre le decía:No mires las estrellas para abajo,no mires la lluvia desde arriba.No camines las calles con la cara,no ensucies la camisa;no lleves tu corazón bajo la lluvia, que se moja.No des la espalda al llanto,no vayas vestido de ventana,no compres ningún tílburi en desuso.
Mirá tu primo el rectoque duerme por las noches.Mirá tu primo el justoque almuerza y se sonríe.Mirá tu primo el probopuso un banco en el cielo.Tu cuñado el astutoque ahora alquila la lluvia.Tu otro primo el sagazque es gerente en la luna.
—Tienes razón, mamá —dijo el boludoy se bebió una rosa.—No seré más boludo—y se bajó del viento.— Seré astuto y zahorí—y dio vuelta una estrella para abajoy se metió en el subtey quedaron las gaviotas.
Entonces vinieron los parientes ricosy le dijeron:—Eres pobre, pero ningún boludo.Y el boludo fue ningún boludoy quemaba en las plazaslas hojas que molestan en otoño.Y llegó fin de mes.Cobró su primer sueldoy se compró cinco minutos de boludo.
Entonces vinieron las fuerzas vivasy le dijeron:—Has vuelto a ser boludo, boludo.—Seguirás siendo el mismo boludo de siempre.—Debes dejar de ser boludo, boludo.
Y medio boludo,con esos cinco minutos de boludo,dudaba entre ser ningún boludoo seguir siendo boludo para siempre.Dudaba como un boludo.Y subió las escaleras para abajo,hizo un hoyo en la tierramiraba las estrellas.La gente le pisaba la cabeza,le gritaba boludo.Y él seguía mirandoa través de los zapatoscomo un boludo.
Entonces vino un alegre y le dijo:—Boludo alegre.Vino un pobre y le dijo:—Pobre boludo.Vino un triste y le dijo:—Triste boludo.Vino un pastor protestante y le dijo:—Reverendo boludo.Vino un cura católico y le dijo:—Sacrosanto boludo.Vino un rabino judío y le dijo:—Judío boludo.Vino su madre y le dijo:—Hijo, no seas boludo.Vino una mujer de ojos azules y le dijo:—Te quiero. © Isidoro Blaisten
Isidoro Blaisten nació en 1933 en Concordia, Entre Ríos. Murió en Buenos Aires en 2004. Fue librero y redactor publicitario, de ahí su rapidez y precisión para escribir. En los diarios porteños Clarín y La Nación dejó muchas muestras de su ingenio y maestría narrativa. La revista Sur publicó su primer cuento, “El tío Facundo”
Blaisten fue poeta, por encima de todo. Un poeta inspirado, expresivo y sensible que hizo al humor las concesiones que merece. Su primer libro fue “Sucedió en la lluvia”, al que pronto siguieron “La felicidad”, “La salvación”, “Cerrado por melancolía”, “Anticonferencias” y otros muchos, a cual mejor.
Su antología “Escritos de amor” fue recogida por Alfaguara. Sus cuentos figuran en muchas compilaciones editadas en toda América Latina. Recibió muchos premios, entre ellos el Nacional de Literatura, el Konex y el del Fondo Nacional de las Artes.
Escritor costumbrista, agudo observador y en ocasiones crítico de la sociedad de su tiempo, irónico sin levantar roncha, conmovedor siempre, Isidoro Blaisten fue un escritor de verdad, de los de antes.
No está ausente en él la tradición literaria del Río de la Plata, sobre todo en lo que se refiere al cuento. Una de sus obras –que no puede calificarse de menor- fue “Balada del boludo”, que antecede.