martes, 1 de abril de 2014

Abril en otoño


Abril es el mes más cruel, dijo el poeta T. S. Eliot, norteamericano por nacimiento e inglés por adopción, en su poema “La tierra baldía”.
En “Marina”, otro de sus poemas, cita sin más a junio y setiembre.
No tengo yo a Thomas Stearns Eliot (1888/1965) en mi santoral. Pero que no se rasgue el intelectual de guardia en el día de hoy las vestiduras, que están muy caras.
Me gustan de Eliot su “Four Quarters” y su “The Dry Salvages”. Sobre este último poema el escritor español Manuel Vázquez Montalbán pone en boca de uno de los personajes de su novela “Galíndez” que Eliot le mete a uno el mar dentro, sin necesidad de describirlo.
 “The Waste Land” es a mi juicio una larga y oscura composición que oscila entre la sátira y la profecía y refleja la desilusión de la generación de la posguerra, la primera (1914/1918).
Su complejidad estructural es una de las razones por las cuales “The Waste Land”, escrita en 1922, si la memoria no me es infiel, se convirtió en la piedra de toque de la literatura moderna: un poético contrapunto del endiosado “Ulises” de Jame Joyce, escrito el mismo año.
Por ahí, por Joyce, por Ezra Pound andaba Eliot. Para mí Pound es superior, pero esa es otra historia.
No se sabe cuál es exactamente el origen de la palabra abril, que da nombre al cuarto mes del año. Hay varias versiones al respecto, pero yo me quedo con la que dice que abril viene del griego “aphros” (espuma) a través de la forma “aphrilis”, nombre parecido a “Aphrodita”, el nombre heleno de la diosa mitológica que los romanos llamaban Venus.
En el norte, de donde yo vengo, en abril se afirma la primavera que empezó el 21 de marzo y florecerá, lujuriante, en mayo. En el sur el otoño está en su apogeo durante el mes de abril y muestra toda su belleza multicolor y serena.
Abril suele ser un mes lluvioso. Se dice: “En abril, aguas mil”.
La piedra preciosa de abril es el diamante y su flor la margarita. Su música, naturalmente, es  “Otoño” de “Las cuatro estaciones” de Vivaldi y “Abril en Portugal”.
Este mes calmo, color vino de Oporto, es ideal para comenzar un idilio o un libro de versos, en ninguno de los cuales se diga que abríl es el mes más cruel.

© José Luis Alvarez Fermosel

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