miércoles, 30 de mayo de 2012

El caso es no hablar, ni mucho menos contestar


Dice:
- ¿Hablaste con el ingeniero?
- Sí, le mandé un e-mail y dos SMS
- ¿Te contestó?
- No, lo que quiere decir que todo está bien.
- Perdóname, pero no sabemos si está todo bien, o todo mal; en realidad, no sabemos nada hasta que el ingeniero nos responda.
- Ya te he dicho que le dejé varios mensajes.
- ¿Pero hablaste con él?
- Me comuniqué con él.
- Sí, pero por lo que me dices, él no se comunicó contigo, así que estamos como cuando vinimos de España.
- No sé…
- Yo sí sé; yo sí sé lo que hay que hacer: llamarle por teléfono, que se ponga, como decía Gila y hablar con él, esto es, que tú le digas lo que le tienes que decir y él te diga lo que te tiene que decir.
- ¿Y si no está, o el teléfono da ocupado?
- Esperas un rato y vuelves a llamar, o le mandas los mensajes que quieras, cortos o largos, por la vía que quieras, pero te aseguras de que te conteste. Y de paso, averiguas si está de buen humor, o de malo, y si te dice todo lo que te tiene que decir. Me interesa también, ¡y mucho!, que establezcas contacto con un ser humano, aunque sea verbalmente.
- No sé…

© José Luis Alvarez Fermosel

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