sábado, 13 de diciembre de 2008

En emergencia (I)

Lo que no hay que hacer

Nunca, jamás, de ninguna manera hay que enfrentar a alguien que empuñe un arma. Sólo un comando o un ninja pueden neutralizar la peligrosidad de una pistola o de una navaja y reducir a quien la esgrima.
No hay que dar patadas. Por lo general no saben darse, o no se dan bien. Que las llamadas “patadas voladoras” que vemos en el cine, “may geri” (patada de frente), “maguasi geri” (patada circular), “may ashi geri” (patada con pie adelante), “kecomi” (con el talón), y “keage” (con el empeine) queden para los “senseis” o maestros de “karate do”, “karate shoto kan”, otras artes marciales y, sobre todo, el “tae kwon do”. Este último es el que mejor enseña a usar las piernas para atacar desde todos los ángulos y distancias.
Lo ideal es patear en los genitales o en cualquiera de las dos rodillas, pero cuando no se tiene práctica, ni habilidad ni fuerza suficiente, no es conveniente hacerlo porque el golpe con cualquier parte del pie no llegará a destino, o no producirá ningún efecto; nos quedaremos apoyados en una sola pierna, en difícil equilibrio, y si nuestro atacante es rápido nos la tomará, nos la retorcerá y nos mandará al suelo, donde quedaremos casi indefensos.
Nada de golpes al cuerpo. Se necesita mucha fuerza y mucha precisión para llegar con efectividad a alguno de los puntos vitales que hay entre la cintura y la barbilla -entre ellos el corazón, el plexo solar o la boca del estómago, bajo el esternón o hueso del pecho y el hígado-.
Además, la grasa que suele recubrir el cuerpo y la ropa, sobre todo si es de invierno y, por consiguiente, gruesa, amortiguarían el golpe. Nuestro rival tendría que ser tan flaco que se le notaran todas las costillas y estuviera desnudo de medio cuerpo para arriba, o llevara una prenda de tela muy liviana. De cualquier manera, una mujer promedio no tiene la fuerza suficiente como para romper una costilla de un puñetazo.
No pedir socorro a gritos. Nadie nos lo prestará. Gritar con determinación, con furia, no con miedo. Y decir: ¡fuego!
Si uno lleva un paraguas enrollado, no tratar de atacar revoleándolo. Ese golpe es muy fácil de parar. Lo mejor es usarlo como una espada, en horizontal, tirándose a fondo.
El gas de mostaza, o de pimienta, no siempre es efectivo. Hay que calcular bien la distancia –un metro y medio- para que no nos afecte a nosotros también, si estamos demasiado cerca. Además, nos pueden arrebatar el pomo y usar su contenido contra nosotros.
En lo que se refiere a la actitud, no mostrar, dentro de lo posible, pánico ni sumisión, ni pedir tregua ni piedad. Mirar fijamente a los ojos del asaltante y hacerle entender que uno está dispuesto a luchar con toda la determinación y el vigor de que sea capaz.
En estas circunstancias el que da el primer paso lleva siempre ventaja. Los primeros segundos son vitales. Remontar la situación es difícil.


© José Luis Alvarez Fermosel

Nota relacionada:

“En emergencia”: Introducción
(http://elcaballeroespanol.blogspot.com/2008/12/en-emergencia_13.html)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenísimo, Caballero. Ojalá siga dando + clases, aunque + no sea que en el blog, que por cierto me gusta muchísimo y lo leo siempre. También lo escucho por radio. Muchas felicidades para las fiestas. Carlos de Miramar.

Anónimo dijo...

Carlos: muchas gracias por tus elogios y por tu fidelidad como lector y como oyente. Yo también te deseo muchas felicidades para estas fiestas.

aumax dijo...

Estimado Caballero, coincido plenamente en esta parte, en especial la patada a los genitales. Puede resultar poco elegante, pero la pelea se gana al instante. Yo la usé un par de veces en la escuela primaria y dejé a los compañeros que habían hecho la ronda para observar una buena pelea...con las ganas...ya que la terminé en menos de un minuto...no creo que haya sido concientemente, calculo que puro instinto y pocas ganas de seguir peleando, y como decís en algún pasaje uno no quiere pelear pero lo obligan...es inevitable y hay que saber defenderse...matices de la vida.
Feliz Año Nuevo!!!!!!!!!!
Un abrazo, Damián.

Anónimo dijo...

Damián:muchas gracias por tu mensaje, tan lleno de sentido común. ¡Ojalá que no tuviéramos que pelear nunca! Feliz año también para ti. Un abrazo.