domingo, 30 de septiembre de 2012

Más sobre tontos



Hay que tener mucho cuidado con los tontos, porque los protege Dios.
Esta es una de las tantas sentencias del pueblo, que sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo. Con ésta, otras por el estilo, refranes, aforismos, dicharachos y ese además tan largo que se saca oportunamente de la manga, conceptúa el idioma y lo salpimenta.
En otro orden de cosas, tampoco conviene ser bueno. Si los buenos somos inferiores a los malos en cantidad, que lo somos, nos exponemos a que nos muelan a palos. Los sarracenos u otros de cualquier raza. La apostilla en verso que sigue, de todos conocida, reafirma con singular contundencia el aserto anterior.               

Vinieron los sarracenos
y nos molieron a palos,
porque Dios protege a los malos
cuando son más que los buenos.

De modo que hay que entontecerse, por así decirlo, por todos los medios; y ser más malo que bueno, a fin de no estar desprotegido. La indefensión es muy perjudicial.
Un gran sabio, Salomón, dijo por su parte: “Stultorum numerus infinitum est”, que traducido del latín significa que el número de tontos es infinito.
Ahora bien, ser tonto no quiere decir no ser vivo. Métele un dedo en la boca a un tonto y verás como te lo muerde.

© José Luis Alvarez Fermosel

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