domingo, 30 de marzo de 2008

Algo contigo

Las notas dulzonas de un bolero acarician los cristales del balcón, perlados por la lluvia. Sería demasiado obvio hacer referencia a "Esta tarde vi llover". Pero uno ha caído en la tentación y la obviedad ya está en letras de molde. Y vivo el recuerdo del mexicano Armando Manzanero, a quien muchos consideran como el sucesor de su compatriota Agustín Lara.
La tarde -tarde de otoño- se va por Poniente dando una larga torera, que dijo el poeta. Tarde, otoño, bolero...
Ninguna melodía como el bolero sirvió tan a la perfección de marco al amor: al amor que comienza, al amor que murió, al amor traicionado, al amor imposible, al amor lejano: "Contigo en la distancia", "Perfidia", "Nosotros", "Vereda tropical", "Algo contigo", "Cuando vuelva a tu lado"...
Género eviterno. Así podríamos calificarlo. El bolero nació y nunca morirá. Se habla de la vuelta del bolero. Regresan los “lentos” a las discos.
La vieja y entrañable melodía no deja de dar vueltas desde su nacimiento en Cuba, donde Pepe Sánchez compuso, en 1883, el primer bolero titulado "Tristezas".
El más destacado compositor cubano fue Ernesto Lecuona, quien supo combinar magistralmente el ritmo de su tierra con lo académico, difundiendo y universalizando la música de Cuba y, en particular, boleros como "Estás en mi corazón", "Noche azul", "Damisela encantadora", "María la O", "Para Vigo me voy" -donde se puede hallar una referencia al gallego inmigrante que se hizo la América y un día volvió a su Vigo natal- y "Siboney", que es algo así como el himno del indio cubano, el que inventó el fumar metiéndose dos cañas en horquilla por la nariz.
El bolero es caliente, tropical, dulce como el azúcar de caña y machazo como el ron. Es melancólico, también, como los atardeceres de Cuernavaca o de Jalisco, allá donde cantaba Jorge Negrete.
México fue la cuna de un excepcional bolerista: Agustín Lara, a quien se deben piezas hermosísimas, como "Mujer", "Noche de ronda", "Amor de mis amores", "Arráncame la vida", "Piensa en mí", "María Bonita", "Granada"... Quizás haya sido Lara el más destacado e importante compositor del bolero latinoamericano. Aventurero, galanteador, enamoradizo, sus composiciones llevaban la amargura del despecho, la ilusión del encuentro, la ternura del primer enamoramiento y la plenitud del amor compartido.
Después de Lara, Rafael Hernández fue quien más aportó al mundo latino del bolero. Además de autor de boleros lo fue de piezas rítmicas como "Capullito de alelí", "El Cumbanchero" y "Cachita". Sus boleros más conocidos son "No me quieras tanto", "Ausencia", "Lamento borincano", "Amigo" y "Despecho".
Cuba no sólo fue la meca del bolero, sino también centro de muy buenos cantantes. Recordemos al Trío Matamoros, Antonio Machín -que triunfó por todo lo alto en España en los años '40 y '50-, René Cavel -denominado el "Tenor de las Antillas"-, Benny Moré y Olga Guillot, entre otros.
Tras la revolución de 1959, el bolero fue relegado en Cuba por ciertas causas político-ideológicas. Algunos dijeron que parecía representar el pasado dictatorial, pero esa vinculación está muy traída por los pelos. Después se impuso la nueva trova y sus máximos exponentes fueron Silvio Rodríguez y Pablo Milanés.
Si hablamos de México, sería injusto que nos dejáramos en el tintero a intérpretes tan brillantes como Juan Arvizu, Pedro Vargas -la voz que nunca envejeció en el mundo de la música romántica mexicana-, José Mojica -que fue sacerdote-, Pedro Infante y últimamente, Luis Miguel. También hubo en México conjuntos magníficos como el Trío Calaveras y las orquestas de Luis Alcaraz, la Santanera y la de Pablo Beltrán Ruíz, autor del bolero "Somos diferentes".
El famoso Trío Los Panchos tuvo la particularidad de haber estado integrado por artistas de varias nacionalidades. Los primeros componentes fueron dos mexicanos, Alfredo Gil y Chucho Navarro y un puertorriqueño, Hernando Avilés. Formado en Nueva York en 1944, el primer Trío Los Panchos cosechó notorios éxitos hasta su disolución en 1952. Los más destacables fueron "Sin ti", "No me quieras tanto", "Contigo", "Nuestro amor", "Perdida", "Bésame mucho" y "Rayito de luna".
El aporte de Los Panchos al bolero fue enorme. Tras su época dorada se multiplicaron los tríos que, siguiendo su estilo, trataron de captar su magia. No siempre lo consiguieron, mejor dicho, casi nunca.
Si bien no hubo mujeres boleristas propiamente dichas, no podemos pasar por alto privilegiadas intérpretes de melodías románticas, que cantaron de todo, incluso boleros de cuando en cuando. Destacaron entre ellas la italiana Mina, la mexicana Lola Beltrán, su compatriota, la desgarrada y turbulenta Chavela Vargas –aunque la especialidad de ambas fue la ranchera-, la española Gloria Laso, la peruana Chabuca Granda, las argentinas María Martha Serra Lima, Estela Raval, Andrea Tenuta…
El bolero ha hecho amar, soñar, suspirar e incluso llorar en las tres Américas a gente de toda edad, sexo y condición. A su ritmo han bailado mejilla con mejilla jóvenes y no tan jóvenes de Puerto Rico -que después de Cuba y México fue el país que más artistas dio a ese ritmo tan tropical-, Venezuela, Chile, Argentina, la República Dominicana -no hubo un intérprete de "Aquellos ojos verdes" que pudiera igualar al dominicano Eduardo Brito-, Ecuador, Bolivia, España -donde el tenor lírico Plácido Domingo interpreta con regularidad piezas románticas de Agustín Lara y Ernesto Lecuona- e incluso en los Estados Unidos, donde el cantante mexicano-americano Andy Russell popularizó piezas como "Te quiero, dijiste", y "Amor, amor, amor", que se tradujeron al inglés como "The magic is the moon light" y "Love, love, love".
Frank Sinatra y Nat King Cole interpretaron con frecuencia el conocido bolero de Consuelo Velásquez, "Bésame mucho", como "Kiss me much". Nat King Cole grabó muchos boleros en español que se convirtieron en "hits", como "Quizás, quizás, quizás", "Acércate más", "Perfidia", "Tres palabras" y un largo etcétera. El también estadounidense Perry Como popularizó un tema de Armando Manzanero traducido como "It's impossible".
"Ya galopa la noche en su yegua sombría, derramando espigas azules sobre el campo", que dijo Pablo Neruda. Ha dejado de llover. Plácido Domingo canta "Sin ti".

"Sin ti,
no podré vivir jamás
ni pensar que nunca más
estarás junto a mí..."

© José Luis Alvarez Fermosel





2 comentarios:

Anónimo dijo...

Entrañable Caballero: Voy a contarle algo: un día me presentaron a un muchacho. Eramos muy jóvenes los dos. Salíamos pero como amigos. Un día vino a Buenos Aires, Armando Manzanero. Pudimos ir a verlo. Manzanero cantó Contigo aprendí y ese muchacho se acercó a mi oído y me propuso casamiento. Hasta hoy estamos juntos y formamos una familia hermosa. ¡Cuantos romances alimentaron los boleros y qué hermosos que son! Muchas gracias porque con su texto me hizo evocar uno de los mejores momentos de mi vida. Le mando un gran beso. Laura (Rosario)

Anónimo dijo...

Laura: ¡Bendito Armando Manzanero, gracias al cual, en cierta medida, te casaste y eres feliz! Me alegro mucho de que mi texto te haya hecho evocar uno de los mejores momentos de tu vida, como dices en tu mensajes, que agradezco mucho. Un beso grande.