
Tampoco es conveniente pedir pescado un lunes. Ni pescadores ni pescaderos trabajan los lunes, de manera que es difícil hallar pescado fresco ese día de la semana, o al menos pescado del día.
También en su beneficio no le conviene pedir, o consumir los que le sirvan, maníes con el aperitivo: se dan gratis, los que sobran no se tiran, se devuelven a su lugar de procedencia, en el mejor de los casos; en el peor pasan de un sitio a otro, adquieren humedad, polvo…
Hablando de aperitivos, prescinda de la rodaja de limón en su gin tonic, o en cualquier otra mezcla. El limón no suele lavarse, antes de ser cortado. Cuando esa rueda tan decorativa llega a su vaso ha pasado por infinidad de manos.
A no ser que el vino sea muy bueno, no pida un decanter –esa jarra de base grande y plana y cuello alto que alguien confundió una vez con un florero-, para trasvasar el vino y decantarlo.
Ah, nunca se dejan monedas en la mesa para la propina del mozo, ni para aumentarla –si ya dejó algún billete-, ni mucho menos como única gratificación. Ni se les dan a los encargados del guardarropa.
Mañana le recordaremos –porque usted ya lo sabe- lo que hay que hacer en el restaurante. Por su bien.
© José Luis Alvarez Fermosel
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