
La editorial que sacó a la luz esa novela es Simurg. Lleva el mismo nombre de un pájaro legendario, o para ser precisos mitológico.
El Simurg pertenece a la mitología persa. Se le conoce también como Simurgh o Senmurw. Para quienes le adoptaron como símbolo tiene el imperio del águila y reúne, además, el exotismo y el esoterismo característicos de las personas y animales que pueblan las mitologías de todos los pueblos del mundo.
El Simurg aparece con frecuencia en fábulas y otros relatos persas.
Anida en el árbol del Conocimiento y esparce sus semillas por todo el orbe, batiendo sus poderosas alas. Otras versiones le presentan como el rey de todos los pájaros.
Ocasionalmente se lo representa con cabeza de hombre, o de perro. Otras veces tiene cuerpo y alas de dragón y patas de león.
La leyenda del Simurg se relaciona con la del Ave Fénix, que después de arder resuge indemne de sus propias cenizas.
Según Al-Quzwiní, vivía varios siglos. Cuando su hijo maduraba, el Simurg se adentraba en un fuego que salía de la tierra y se inmolaba.
© José Luis Alvarez Fermosel
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