lunes, 12 de mayo de 2008

Autismo propolítico

Acabo de leer un libro interesantísimo y apasionante, pe­ro que le pone a uno los pelos de punta: “Ciberselfish”, de Paulina Borsook, colaboradora de la revista “Wired”.
El libro desató una polémica de la que se ocu­paron los medios de comunicación social en una buena parte del mundo.
“The York Times”, citando a Borsook, se refirió a "
la forma más virulenta de la filoso­fía tecnolibertaria: una especie de autismo propolí­tico, psicológicamente endeble y amenazante, que presupone una falta de conexión humana y una incompatibilidad con el fundamento de lo que muchos de nosotros consideramos que significa pertenecer a la raza humana".
Las nuevas tribus cibernéticas preconizan un mundo fría­mente utilitario que compara a las personas con máquinas y en el que impera el darwinismo social.
Este tipo de comportamiento caracteriza a multi­nacionales como Microsoft y a los piratas, o "hackers" -quienes tienen poca, o ninguna capacidad para identifi­carse con sus semejantes-.
El ideal de los "hackers" –hagamos un poco de humor- es convertirse en "cyborg", o una especie de ente mitad humano y mitad compu­tadora: los centauros del nuevo milenio, los adalides de la revolución tecnolibertaria, que es básicamente una versión cibernética de la ley del más fuerte.
El mito y la falacia se entreveran con la doctrina de las nuevas élites cibernéticas.
Borsook, que ha analizado a fondo la política de los nuevos magnates, sin restarle mérito a las dona­ciones caritativas hechas por Bill Gates, sostiene que la tendencia predominante en Silicon Valley (1) es la autocomplacencia.
Muchas de esas dá­divas -entre ellas las de equipos de computadoras a escue­las- sirven para reforzar su propia industria.
Es que hemos convertido una herramienta de gran utilidad en los tiempos posmodernos en una suerte de Moloch que ter­minará por devorarnos. Así somos los seres humanos. Le damos vuelta a todo, lo retorcemos todo, lo corrompemos to­do. De ahí, tal vez, que al menos algunos de los textos que escribimos y metemos en las computadoras salgan "corruptos", como informa puntualmente la máquina.


(1) Literalmente, Valle del Silicio. Lugar de California que concentra la mayor cantidad de industrias informáticas.



© José Luis Alvarez Fermosel


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